¿Qué tipo de runner eres? Tipo de pisada y lazada

18 abril, 2016 at 9:00 am
pronador o supinador

Si te decides por adentrarte en el mundo del running, o incluso si ya estás metido de lleno, lo primero que debes de tener en cuenta es el tipo de pisada que tienes.

A veces, vamos a buscar nuestras nuevas zapatillas con prisas, pensando en nuestra economía o estilo, sin prestar especial atención a qué necesitan nuestros pies… ¡ERROR! Lo primero que tienes que plantearte es que elegir unas zapatillas requiere su tiempo, puesto que de una elección adecuada dependerá tu comodidad y rendimiento. Una mala elección de tu zapatilla puede hacer que tires la toalla antes de tiempo por el dolor e incomodidad durante la carrera.

Empecemos. Lo primero que tienes que saber es si tienes una pisada de pronador, de supinador o neutra. Cuando corremos nuestros pies pasan por tres fases: impacto, apoyo e impulsión.

  • La pronación se produce cuando en la segunda fase apoyamos más la zona interna del pie.
  • Una pisada neutra se produce cuando repartimos el peso de manera relativamente igualitaria.
  • La supinación es cuando en el apoyo, el peso se carga mayormente en la parte externa del pie.

Existe un sencillo test que puedes hacer en casa (no es muy exacto, pero vale para hacerte una idea). Consiste en humedecer la planta del pie, sólo la planta, y después ponerla sobre una papel o cartulina. Según la forma que dejes, podrás apreciar de qué tipo es vuestra pisada.

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Esto lo apreciarás también en la suela de vuestros zapatos, simplemente observando que zonas están más gastadas.

También debes elegir bien la talla, puesto que si conoces bien tu pisada pero te quedan demasiado justas o grandes no te servirá de mucho saber si eres pronador, supinador o neutro. Lo ideal es que te sobre aproximadamente 0’5cm de tu dedo al tope de la zapatilla. No todas las marcas tallan exactamente igual, por lo que pruébatelas tranquilamente, camina un poco con ellas e incluso simula que corres.

Y lo que quizás te sorprenda más es tener en cuenta el tipo de atadura que le hacemos a nuestras zapatillas. No es cuestión de apretarlas más o menos, es cuestión de sujeción. Si aprietas demasiado puedes perjudicar el correcto flujo de sangre y restar sensibilidad a tus pies. Existen diferencias entre la anchura, la forma y el empeine de cada pie, por lo que debes encontrar la lazada que se ajuste al tuyo.

Si sientes dolor en el empeine, debes eliminar la lazada de esa parte del pie.

Si tu talón no se está quieto utiliza los últimos ojales de la zapatilla, sí, esos que nuca usamos harán que tu talón esté mucho más sujeto y la zapatilla se adapte mejor.

lazada atar talon

Si la parte delantera de tu pie es muy ancha pero el talón demasiado estrecho usa dos juegos de cordones cortos, terminando con la primera lazada en los ojales intermedios de pie y la segunda hasta el último par de ojales.

Si tienes problemas con los dedos (problemas en las uñas, callos, te sangran, etc.) cruzar la última lazada en diagonal levantará el refuerzo de la puntera y aliviará el dolor.

Estos son los problemas más comunes que tenemos al atarnos mal las zapatillas pero existen muchísimas formas distintas de lazadas según el tipo de molestia. Lo que si resulta interesante es hacer un bloqueo, que puede hacerse en infinidad de tipo de atadura, puesto que es para asegurar que no se afloje durante la carrera.

Lo que tienes que hacer es sacar el cordón por el último ojal de la zapatillas (o penúltimo si eres de los que ignora el ultimísimo ojal) y vuelves a introducirlo por el mismo sitio formando un lazo. Lleva el cordón hacia el lado opuesto y lo introduces en el interior del lazo, tira y cierra las lazadas. Después anúdalo con normalidad.

Ahora que ya sabes qué tipo de corredor eres, la zapatilla más adecuada y cómo saberla atar… ¡a correr!

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