La evolución del cuerpo para correr más

10 octubre, 2016 at 11:07 am
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Como sabes más que de sobra el running está en pleno auge y hoy por hoy es un deportes multitudinario tal y como puede deducirse de la cantidad de competiciones que pueden llegar a darse alrededor del mundo a lo largo de año. Sin embargo, aunque en auge, correr no es nada novedoso, y es que para nuestra a especie, ha sido un mecanismo de defensa y de adaptación desde nuestra aparición el la tierra, de ahí que la evolución haya ido moldeando nuestros cuerpos para conseguir una mayor eficacia y eficiencia a la hora de correr.

La cualidad que hace excepcional en esto al ser humano es la pelvis, que ha sido la estructura que más a cambiado para poder pasar de la posición cuadrúpeda a la bípeda. De hecho, aunque es cierto que los investigadores no consiguen averiguar como la pelvis logró cambiar para evolucionar nuestra posición, sí que existen diferencias significativas entre la pelvis del Homo Sapiens y la que poseemos actualmente.

La anchura de nuestros huesos ha aumentado su densidad de forma considerable, en gran medida porque ese aumento es lo que permite que seamos capaces de soportar y mantener alineados los músculos que nos permiten andar de forma erguida.  La evolución ha modificado nuestros huesos, nuestros músculos tanto de los glúteos y de las piernas como los pies para ser cada vez mejores corredores.

Pero esto supone también un precio para nuestra especie. Primero porque nos ha restado capacidad de flexión y, en segundo lugar, porque los partos humanos son bastante más dolorosos que para las demás especies. Al pasar a ser especies bípedas el isquion y el pubis disminuyeron de tamaño y el canal del parto dejó de ser recto, esto sumado al tamaño del cerebro de un recién nacido es lo que hace que sea tan dificultoso el parto y que requiramos ayuda.

Sin duda, tras estos sacrificios, la evolución quiere que corramos así que… ¡a correr!

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