El orden de los factores no altera el producto, ¿o sí?

11 diciembre, 2017 at 12:03 pm
Back view of strong motivated woman celebrating workout goals towards the sun. Morning healthy training success.

Seguro que recuerdas esta frase porque te la repitieron hasta la saciedad en el colegio, y puede que la hayas usado en muchos más aspectos de la vida que en las matemáticas, pero… ¿se puede aplicar a todos los casos?

Pues resulta que no, al menos en lo que a entrenamiento se refiere cuando tu objetivo es perder peso. Planificar una rutina con esta finalidad requiere elegir los ejercicios oportunos y realizarlos en el orden adecuado, y nosotros vamos a ayudarte a conseguirlo. Ten presente que lo primero que se gasta es el glucógeno, el responsable de la energía anaeróbica, aunque esto no dura demasiado. A su fin el cuerpo recurre a las grasas, es decir, de energía aeróbica.

Una vez aclarado esto empecemos por el principio.

Todos sabemos que la primera y fundamental parte de un ejercicio bien hecho es el calentamiento. Aún así muchas veces se tiende a pasar por alto. Independientemente de cuál sea tu objetivo no debes saltarte nunca este paso. Una pequeña rutina de movimiento articular antes y después de entrenar es imprescindible.

Una vez terminado el calentamiento llega el turno del ejercicio cardiovascular. Los primeros ejercicios de cardio son los mas efectivos para perder peso, además tienes muchas actividades entre las que escoger: correr, bicicleta, natación… lo único que debes hacer es decantarte por uno. Eso sí, como mínimo debe durar media ahora, así conseguirás acabar con las reservas de glucógeno para posteriormente comenzar a quemar grasas.

A continuación pasas a los ejercicios multiarticulares o de fuerza: sentadillas, dominadas, flexiones… al hacerlo justo después del cardio la energía saldrá directamente de las grasas, lo que hará que se vayan consumiendo.

Pero aquí no se acaba todo, es la hora de volver a la calma. Con 10 o 15 minutos de ejercicios suave andando o en bicicleta tu cuerpo irá recuperando su estado inicial sin haber parado en seco. Si estás muy acelerado puedes empezar andando en la cinta a un buen ritmo e ir bajándolo poco a poco.

Como ves, no es nada complicado. Es una rutina muy estructurada por lo que es muy fácil cogerle el ritmo, así que planifícate bien y… ¡a ponerse en forma!

Deja tu comentario

Rquerido

requerido

optional