Consejos nutricionales para la participación en competiciones deportivas

10 abril, 2015 at 7:05 am
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Si bien hace unos días se expusieron en este blog una serie de recomendaciones en cuanto a la alimentación más adecuada para contribuir a mejorar nuestro progreso en los entrenamientos asociados a la práctica del running, o cualquier otro deporte, es preciso realizar una mención especial al caso particular de que decidamos participar, aunque sea a nivel amateur, en una prueba atlética de larga distancia (10 kilómetros, media maratón, maratón, etc.).

Hay que tomar conciencia, en este sentido, de que no sirve de nada llevar a cabo el desempeño disciplinado de las rutinas de entrenamiento asociadas a la preparación de estas pruebas si el día de la competición no somos capaces de alcanzar un rendimiento óptimo como consecuencia de la realización de prácticas nutricionales erróneas, entre las que podemos destacar las siguientes, recogidas en la web sportlife.es:

Ingestión excesiva de pasta o productos similares el día previo a la competición: es muy habitual, entre las personas participantes en una competición deportiva, la ingesta de alimentos con un alto contenido en glucógeno, como pasta, avena o patatas el día anterior a la competición, con el objetivo de aumentar las reservas de energía.

No obstante, si se toma una cantidad excesiva de estos alimentos correremos el riesgo de tener una digestión pesada, que influirá en nuestro descanso, y además puede provocar la aparición de problemas estomacales en plena competición.

Ingestión excesiva de agua: el agua es esencial para la hidratación del organismo, pero debemos tener en cuenta que también contribuye a la disolución de tus reservas de electrolitos, como el potasio, el magnesio o el sodio, pudiendo influir negativamente en tu condición física y originar la aparición de los temidos calambres.

Es aconsejable que bebas un máximo de medio litro de agua con dos o tres horas de antelación al inicio de la competición, a lo que podrás añadir únicamente un vaso de agua en los instantes previos al mismo.

Realizar un desayuno más escaso de lo normal: otro error clásico consiste en reducir nuestro desayuno habitual el día de la competición, cuando el desayuno es una comida básica para el mantenimiento de nuestra glucosa en niveles constantes. Por ello, es aconsejable madrugar un poco y desayunar tres horas antes del inicio, evitando, eso sí, la ingesta de alimentos pesados que pueden ser sustituidos por cereales como la avena o por batidos de plátano con leche desnatada y azúcar moreno.

Modificación de tu dieta: por último, en general no es recomendable experimentar con cambios de alimentación por la participación en una competición, ya que puede ocasionar que tu aparato digestivo se resienta negativamente.

Corriendo por la playa

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