Cómo adaptarse al frío para que tu rendimiento no se congele

27 noviembre, 2017 at 5:15 pm

Si no eres de los que acostumbra a correr en una cinta y disfrutas al aire libre, no hará falta que te digamos la importancia y la repercusión que tiene el clima en ello.

El tiempo que hace fuera influye directamente en la termogénesis, es decir, en la capacidad de regulación de temperatura que posee nuestro organismo; un detalle sumamente importante sobre todo cuando realizas alguna actividad física.

Para que el cuerpo pueda regularse de manera correcta primero debe detectar las condiciones climatológicas mediante sus receptores térmicos de la piel para poder poner a funcionar los mecanismos de regulación. Uno de los motivos por lo que es tan importante usar ropa adecuada es que ésta protege y aísla la piel, otorgándote confort y evitando el gasto energético innecesario.

Como sabes, para conseguir el 100%, tanto el calentamiento, como la alimentación y la hidratación son pilares fundamentales a la hora de entrenar. Probablemente sea el calentamiento la parte fundamental a la hora de preparar tu cuerpo para una sesión, ya que prepara al cuerpo como tal. Cuando tu cuerpo esta frío las fibras musculares no están a pleno rendimiento, lo que disminuye la eficiencia y se predispone a la lesión. Piensa que en el pico de ejercicio el calor corporal puede aumentar hasta 50 veces en muy poco tiempo. La importancia de calentar antes es para que este cambio se produzca progresivamente para asegurar el aporte de oxígeno y nutrientes y así evitar que el sistema muscular experimente cambios excesivamente bruscos.

Aunque pueda parecer sorprendente debido a su importancia, solo entre el 20-25% de energía proveniente de los alimentos va destinado a trabajo muscular, el resto se convierte en calor corporal.

Si unes todo esto, piensa en la repercusión que tienen las bajas temperaturas y el viento: el aporte de calorías deberá ser mas elevado porque mayor parte irá destinada a calentar el organismo.

Por su parte, la hidratación es crucial si el ambiente es excesivamente frío o húmedo. Al sufrir una bajada de la sensación térmica los vasos sanguíneos periféricos disminuyen su diámetro para forzar que vaya más cantidad de sangre a los órganos centrales y hace que el volumen de orina aumente. En el caso de que la humedad sea muy elevada, la eliminación de líquidos se realiza a través del sudor, pudiendo perder hasta un 10% de peso en pruebas de resistencia. La importancia de esto es que los hábitos para evitar la deshidratación deben ir adecuándose a cada momento.

En definitiva, lo que no debes olvidar es que tu rutina debe ir cambiando en función del clima para que puedas rendir de forma más eficiente y saludable. 

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